Sumerjo mi cuerpo en el estanque del Señor Monet, y vuelo en sus aguas cristalinas y luminosas; me transformo en nenúfar y vibro con el pequeño y dulce viento, con los sonidos musicales del agua, vibro con la luz,
vibro con la vida.
Bombones de múltiples sabores y texturas. Algunos de mi cocina y otros no. Duran lo que una golosina en la boca: poco. Pero qué ricos!
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